¿Cuál
es el compromiso mayor que tiene que interpretar
la
Universidad hoy en día?
Hubo
un tiempo en que el acceso a la educación superior de élite era un
privilegio reservado únicamente a cierto sector de la sociedad, esto
debido a las exigencias académicas o económicas para el ingreso a
las mismas; hoy en día y sobre todo en nuestro país el concepto de
universidad de élite cambió por el de universidad de masas, ya que
los estudiantes que a ellas acuden son de todas las clases sociales,
distintas formaciones, edades, aspiraciones etc.
El
contexto en el que nos toca vivir es sumamente complejo, un mercado
altamente competitiva, avances tecnológicos y científicos nunca
antes vistos. Lo que nos lleva a reflexionar sobre la situación del
sistema universitario en nuestro país atendiendo a que en dicho
sistema coexisten instituciones públicas y, últimamente, un mayor
número de universidades privadas, que lejos de responder a los
cuestionamientos que plantean el cambiante mundo globalizado, las
fuerzas del mercado y las oportunidades tecnológicas, se volvieron
casi obsoletas, pues no cumplen con su función social de definir el
perfil del ciudadano y generar proyectos del país al que se aspira,
al contrario, se constituyen en meros transmisores de informaciones,
lo cual genera en los egresados y ciudadanía en general,
descreimiento hacia el conocimiento e impotencia, pues un título
universitario no garantiza tener las aptitudes para desempeñarse
laboralmente y así tener una vida digna, agregado a ello que la
falta de formación adecuada de los ciudadanos genera corrupción.
Es
decir, la educación superior, se encuentra en una profunda situación
de crisis, abandono, indiferencia, aislamiento, debido a la adopción
de erradas políticas de los sucesivos gobiernos y la ignorancia de
una parte de la sociedad que desconoce y por tanto no puede exigir el
cumplimiento efectivo de la misión de las universidades la cual es
formar seres humanos integrales, autónomos, críticos y democráticos
que contribuyan a la construcción de una sociedad solidaria, justa y
libre.
Tal
indiferencia, lleva a no entender, que se carece de capacidad para
formar a personal de alto nivel técnico indispensable para que el
país pueda desarrollarse, en un mundo que cada vez es más exigente
y en el cual predominio de la tecnología es el desafío para
modernizarse y progresar.
Por
otro parte, es preciso reflexionar sobre las posibles soluciones a la
crisis señalada, en primer lugar las universidades deben esforzarse
por cambiar y asumir la responsabilidad como instituciones de
educación permanente, ya que la formación de grado ya no es
suficiente en el actual mundo competitivo, el cual exige capacitación
continua para mejorar y aumentar la productividad y evitar el
estancamiento.
Asimismo,
las universidades no
se deben regir por las estructuras jerárquicas tradicionales,
sino redefinir las relaciones con la sociedad civil, la economía y
el público en general, es necesario crear asociaciones, las
universidades deben intensificar y confiar que la cooperación con
otras instituciones, organizaciones de la sociedad civil o grupos
económicos, redundará en beneficio de los grupos de la sociedad
menos favorecidos y en el mejoramiento de las probabilidades de
empleo, mediante el establecimiento de vínculos de investigación,
capacitación y servicio comunitario.
La
universidad, es el lugar privilegiado de las enseñanzas
fundamentales y de la investigación, es el ambiente donde se debiera
garantizar una adecuación permanente de formación con la evolución
del conocimiento y de la tecnología, para obtener buenos resultados
la universidad debe implementar una tradición de investigación que
fomente la innovación científica y tecnológica, que aborde temas
sociales urgentes como salud, bienestar, justicia social entre muchos
otros.
Todo
ello sin confundir que la transformación o modernidad no implica un
mero cambio de terminología en los procesos de enseñanza
aprendizaje, no implica únicamente el uso de tecnología en dichos
procesos, requiere además calidad educativa, es decir, docentes
eficaces y eficientes no solo como mediadores del aprendizaje sino
como actores que incidan en la modificación del sistema y no meros
expectadores que esperan que el cambio les venga impuesto, es
necesario asimismo involucrar aun más a los estudiantes en sus
propios procesos de aprendizaje ya que, comprometidos, por ejemplo
con un proyecto, los mismos se sentirán parte de algo mayor, que no
aporta la mera asistencia a clases y lectura de libros, participar en
actividades académico-comunitarias favorece a la sensación de estar
realmente conectados, con la realidad y la carrera que han escogido,
se sienten a la vez productores y producto de cultura, de
conociimiento, sus actos estudian la realidad, la recrean y adquieren
conciencia de que pueden incidir sobre ella y cambiarla.
Es
imprescindible que las mallas curriculares de las carreras se adapten
a la vida, enfatizando el llamado aprendizaje por participación o
experencial.
Esta
forma de conocer, de aprehender, posibilita alcanzar una reformada y
más humana perspectiva del mundo de sus potencialidades y sus
necesidades, la tarea más importante actualmente para la universidad
es lograr
que la docencia, la investigación, la creación y el desarrollo
cultural, se integren y se potencien buscando producir,
simultáneamente, educación superior, investigación científica y
desarrollo cultural, estimulando
nuevas,
innovadoras y creativas formas de pensar y actuar.-
Diana
Reyes