viernes, 3 de mayo de 2013

Provocación con Ufología



Esto se ha publicado en Facebook, en la página de "Fenómeno Ovni":

En la cultura popular y en la ufología, se denomina extraterrestre a todo ser vivo originario de algún sitio del Cosmos ajeno a la Tierra o a su atmósfera. Aunque la palabra extraterrestre se emplea para todo aquello que es ajeno a la Tierra, la mayor parte de las personas sólo la tiene en cuenta al referirse a los seres provenientes del espacio exterior. Por lo general, la vida extraterrestre inteligente se asocia al fenómeno ovni. Con respecto a las definiciones de “alien” y “extraterrestre” es necesario denotar que existe una diferencia entre sus definiciones. Extraterrestre, claramente, es una palabra creada para explicar en términos simples la procedencia de estos seres. En cambio la palabra “alien” es de origen inglés y su significado más común es de “extranjero”, “extraño” o “ajeno” (aquí coincide con la etimología latina –alienare– del verbo castellano “alienar”), aunque tanto en inglés como en español es popular el uso de la palabra alien para referirse a seres extraterrestres, aunque ese no haya sido el significado original y exclusivo de la palabra.


Lo copié y lo publiqué en el grupo de Maestría que estamos cursando. Ya no me acuerdo exactamente el motivo del post, pero es muy posible que, en su momento, haya sido solo para provocar a los compañeros, y generar un poco de polémica  

Quienes creen en la existencia de vida afuera de nuestro planeta? Y quien es capaz de sostener su opinión en un foro público, junto a un montón de gente culta, con acceso a la información? Quién entendió lo que significa para el mundo la apertura de los documentos secretos del "caso Roosevelt" y otros temas oficiales sobre un tema como este? Quién ha leído Eric Von Daniken?

Parece que no tiene ninguna relación con la educación, no es así? Pues tiene!!!!!!! Si vos no está actualizado con los temas de la realidad que circulan ahí afuera, a través de tantos y trasbordantes medios, entonces, realmente, no puede comentar siquiera, una inocente opinión tuya o de un a alumno en clase.
Y si me dices que sos profesor de física cuántica (lo digo para que nadie se enoje conmigo, ya que, creo, ninguno de los compañeros lo es), y que tu clase es de física cuántica, y no debe incluir ningún tema de la actualidad, ninguna discusión social, ningún tema transversal, entonces, yo pregunto: Que estás haciendo en clase???? Viniste a cobrar, nada más??? Te parece que en el siglo XXI (sí, ya estamos en el siglo XXI, por si no te diste cuenta) la gente que asiste a tu clase solo está interesada en aburrirse con una materia?????

Nooooooo! El buen docente sabe que necesita ir por las ramas, porque necesita plantar y cosechar, no solamente en su tema central, sino que necesita interconectar los puntos para que su objetivo principal (clase) tenga algún efecto final en el alumno.
Si solo estás para transmitir limitados conocimientos, entonces vete a casa!!! Existen muchos libros excelentes, que, de seguro, pueden transmitir conocimiento de mejor forma que vos!!!

Me explico en mi intento ofensivo de tirar arena en el ventilador????? Solo estoy tratando de decir que cada uno de nosotros debe estar dispuesto a hacer, por su clase, mucho más que transmitir conocimientos. Hasta porque el conocimiento siempre está en continuo cambio, de forma que cuando concluyes tu semestre, él ya está desactualizado (cuando no lo está al iniciar el mismo semestre).


Es decir que debemos mantenernos actualizados en nuestras materias, pero también estar a la par de las nuevas realidades que están flotando en el mundo. Así podemos acompañar y direccionar nuestras clases en el sentido común del alumno, haciendo con que sean más amenas, agradables, y aceptables por parte de ellos. Porque si no te aceptan, simplemente prenden el "modo ignorar" y siguen en un mundo a parte, y sigues hablando solo, en clase.

El profesor moderno necesita ser actual (o es al contrario?). Tiene que darse cuenta de que su conocimiento ya no es la única fuente del saber, y que puede incluso, estar equivocada.
Tiene que ser suficientemente genio (no hace falta tanto) para darse cuenta de que su tema interesa o no a los alumnos, tiene que saber hablar y escuchar, y tiene que saber, fundamentalmente, respetar la opinión ajena. Sin estés criterios, la educación está destinada a continuar siendo exactamente lo que es.


lunes, 27 de agosto de 2012

¿Cuál es el compromiso mayor que tiene que interpretar la Universidad hoy en día? - REYES SANABRIA, Diana Elizabeth

¿Cuál es el compromiso mayor que tiene que interpretar
la Universidad hoy en día?

Hubo un tiempo en que el acceso a la educación superior de élite era un privilegio reservado únicamente a cierto sector de la sociedad, esto debido a las exigencias académicas o económicas para el ingreso a las mismas; hoy en día y sobre todo en nuestro país el concepto de universidad de élite cambió por el de universidad de masas, ya que los estudiantes que a ellas acuden son de todas las clases sociales, distintas formaciones, edades, aspiraciones etc.

El contexto en el que nos toca vivir es sumamente complejo, un mercado altamente competitiva, avances tecnológicos y científicos nunca antes vistos. Lo que nos lleva a reflexionar sobre la situación del sistema universitario en nuestro país atendiendo a que en dicho sistema coexisten instituciones públicas y, últimamente, un mayor número de universidades privadas, que lejos de responder a los cuestionamientos que plantean el cambiante mundo globalizado, las fuerzas del mercado y las oportunidades tecnológicas, se volvieron casi obsoletas, pues no cumplen con su función social de definir el perfil del ciudadano y generar proyectos del país al que se aspira, al contrario, se constituyen en meros transmisores de informaciones, lo cual genera en los egresados y ciudadanía en general, descreimiento hacia el conocimiento e impotencia, pues un título universitario no garantiza tener las aptitudes para desempeñarse laboralmente y así tener una vida digna, agregado a ello que la falta de formación adecuada de los ciudadanos genera corrupción.

Es decir, la educación superior, se encuentra en una profunda situación de crisis, abandono, indiferencia, aislamiento, debido a la adopción de erradas políticas de los sucesivos gobiernos y la ignorancia de una parte de la sociedad que desconoce y por tanto no puede exigir el cumplimiento efectivo de la misión de las universidades la cual es formar seres humanos integrales, autónomos, críticos y democráticos que contribuyan a la construcción de una sociedad solidaria, justa y libre.

Tal indiferencia, lleva a no entender, que se carece de capacidad para formar a personal de alto nivel técnico indispensable para que el país pueda desarrollarse, en un mundo que cada vez es más exigente y en el cual predominio de la tecnología es el desafío para modernizarse y progresar.

Por otro parte, es preciso reflexionar sobre las posibles soluciones a la crisis señalada, en primer lugar las universidades deben esforzarse por cambiar y asumir la responsabilidad como instituciones de educación permanente, ya que la formación de grado ya no es suficiente en el actual mundo competitivo, el cual exige capacitación continua para mejorar y aumentar la productividad y evitar el estancamiento.

Asimismo, las universidades no se deben regir por las estructuras jerárquicas tradicionales, sino redefinir las relaciones con la sociedad civil, la economía y el público en general, es necesario crear asociaciones, las universidades deben intensificar y confiar que la cooperación con otras instituciones, organizaciones de la sociedad civil o grupos económicos, redundará en beneficio de los grupos de la sociedad menos favorecidos y en el mejoramiento de las probabilidades de empleo, mediante el establecimiento de vínculos de investigación, capacitación y servicio comunitario.
La universidad, es el lugar privilegiado de las enseñanzas fundamentales y de la investigación, es el ambiente donde se debiera garantizar una adecuación permanente de formación con la evolución del conocimiento y de la tecnología, para obtener buenos resultados la universidad debe implementar una tradición de investigación que fomente la innovación científica y tecnológica, que aborde temas sociales urgentes como salud, bienestar, justicia social entre muchos otros.

Todo ello sin confundir que la transformación o modernidad no implica un mero cambio de terminología en los procesos de enseñanza aprendizaje, no implica únicamente el uso de tecnología en dichos procesos, requiere además calidad educativa, es decir, docentes eficaces y eficientes no solo como mediadores del aprendizaje sino como actores que incidan en la modificación del sistema y no meros expectadores que esperan que el cambio les venga impuesto, es necesario asimismo involucrar aun más a los estudiantes en sus propios procesos de aprendizaje ya que, comprometidos, por ejemplo con un proyecto, los mismos se sentirán parte de algo mayor, que no aporta la mera asistencia a clases y lectura de libros, participar en actividades académico-comunitarias favorece a la sensación de estar realmente conectados, con la realidad y la carrera que han escogido, se sienten a la vez productores y producto de cultura, de conociimiento, sus actos estudian la realidad, la recrean y adquieren conciencia de que pueden incidir sobre ella y cambiarla.

Es imprescindible que las mallas curriculares de las carreras se adapten a la vida, enfatizando el llamado aprendizaje por participación o experencial.

Esta forma de conocer, de aprehender, posibilita alcanzar una reformada y más humana perspectiva del mundo de sus potencialidades y sus necesidades, la tarea más importante actualmente para la universidad es lograr que la docencia, la investigación, la creación y el desarrollo cultural, se integren y se potencien buscando producir, simultáneamente, educación superior, investigación científica y desarrollo cultural, estimulando nuevas, innovadoras y creativas formas de pensar y actuar.-
Diana Reyes

¿Cuál es el compromiso mayor que debe interpretar hoy en día la universidad? - María Zunilda Fleitas Villalba

¿Cuál es el compromiso mayor que debe interpretar hoy en día la universidad?
Antes que nada en nuestro país resulta necesario un financiamiento que asegure el desarrollo de la universidad pública como sucede con otros países de América Latina. Pero es igualmente urgente recuperar y asegurar la calidad académica, tanto en la docencia, investigación como la proyección a la comunidad. Pero un financiamiento adecuado y un proceso de aseguramiento de la calidad deben sustentarse en un gobierno eficiente y eficaz de la universidad. Si bien es ciertos numerosos proyectos de ley se han presentado en el Congreso de la República, pero ninguno propone algún cambio importante a nivel del financiamiento presupuestal, la búsqueda de calidad y de un gobierno eficiente y eficaz, ni siquiera existe la propuesta de un único organismo de control de calidad de los egresados de las distintas universidades. Esto debe cambiar para que la universidad encuentre de nuevo el camino de la recuperación y desarrollo, sin que cambie su carácter público ni democrático, sino más bien elevando a un nivel más alto la noción de educación superior como bien público y gestión eficiente y responsable.
En la actualidad resulta oportuno, plantear la relación entre la Universidad- Estado-Sociedad, pues de esta manera se puede evidenciar que la universidad tiene una función social, que influye y transforma su entorno, es decir, es un auténtico factor de transformación social, y que por lo tanto, según sea el fin que se proponga, ayudará a construir una sociedad con unas determinadas características. Se debe aceptar que hoy en día el trabajo de la universidad va más allá de sus funciones tradicionales de docencia, investigación y extensión. Ella puede además llegar a influir poderosamente en los modelos y en las orientaciones del desarrollo económico e industrial, social y cultural de las regiones donde está inserta. (Martínez, 2000).
Atendiendo a estas consideraciones, los cambios generados en la sociedad, motivados por fenómenos como la globalización, presentan una realidad caracterizada por una altísima complejidad que amerita ser abordada con una visión holística. Las transformaciones que deberán producirse para lograr el progreso y desarrollo de la sociedad se fundamentan en el recurso organizacional más importante que es el conocimiento. (Tunnermann, C., 2000). No en vano las organizaciones modernas están rompiendo totalmente con los viejos moldes tradicionales, pues las organizaciones enfocan cada vez más sus energías, tiempo y recursos a lo que tiene más valor; su activo intangible que les proporciona inteligencia competitiva, en ese sentido cobra importancia el capital intelectual con que cuentan, pues ella señala una nueva manera de pensar y actuar. Así se irá privilegiando los servicios que se prestan, y el trabajador del conocimientos aumentara cada vez más el valor agregado de la producción al incorporar inteligencia y no capital físico a las empresas, por lo que será requerido constante capitación y aprendizaje, pues la innovación constante será un factor crítico de éxito o supervivencia de las organizaciones, por lo que necesariamente la visión de las universidades debe actualizarse a fin de ajustarse a esas realidades, formando profesionales idóneos con las competencias requeridas para hacer frente a esas nuevas exigencias. Las universidades tienen como misión la generación y difusión de conocimientos para de esa manera poder cumplir la función social que se les ha encomendado. En atención a ello se requiere que las instituciones de educación superior inicien un proceso de cambio institucional para estar en sintonía con los cambios que han originado esta nueva época.
Así, el contexto que identifica a cualquier institución de educación superior está caracterizado por un entorno complejo, donde el cambio ha sido lo permanente. A éste respecto, (Stoner, 1995), plantea que las organizaciones emprenden programas de cambio al menos por tres razones: a) Los cambios en el entorno amenazan la sobrevivencia de la organización, b) Los cambios en el entorno ofrecen nuevas oportunidades para progresar y, c) La estructura y forma de funcionamiento de la organización está retrasando su adaptación a los cambios del entorno. Es necesario pensar filosóficamente en el cambio y el desarrollo, ya que sin comprender por qué, ni con qué propósito se inicia un proceso de cambio, faltarán criterios para saber si se está conduciendo hacia un fin determinado, y faltarán argumentos para convencer a otros de que el esfuerzo es necesario y relevante, al observar muchos de los procesos de cambio institucional en América Latina, pareciera que el cambio, que solo es un medio, se ha transformado en un fin en sí mismo. Por eso la universidad debe cambiar: para ser más eficientes, para ser más competitivas, para mejorar la calidad, para hacer la reingeniería de su arquitectura organizacional o para hacer la planificación estratégica; en definitiva para reconstruir su relevancia en la sociedad, porque la sociedad está experimentando un cambio de época. El cambio en cuestión en la universidad, se percibe como una búsqueda de un equilibrio entre la coherencia interna y la correspondencia con lo que demanda el contexto, es decir conocer cuánto se corresponde el discurso universitario con la acción, ya que no se puede asumir una posición de indiferencia ante los crecientes problemas que están afectando a la humanidad, siendo las organizaciones empresariales, los profesionales, el estado y las entidades educativas las que deben asumir una posición de liderazgo para combatir estos flagelos. Por muy afectado que se éste, es hora de replantear la responsabilidad social de todos los entes involucrados en todas sus dimensiones, pues de no hacerlo, para ella misma y para toda la sociedad, será tomar palco para ser testigos de nuestro propio entierro. Son los padres de familia, los maestros de colegios y escuelas, las universidades, los gremios empresariales, los gobiernos territoriales, el estado, la misma iglesia y todas aquellas personas y organizaciones que de alguna forma inciden hoy en el mañana, los llamados a asumir un liderazgo con una posición ética, moral y de responsabilidad. Todo esto se resume en que las Universidades no pueden permanecer indiferente a su cuota parte de responsabilidad social en la formación de líderes, profesionales capaces con solida formación en valores, competencias y conocimientos, con una conciencia crítica innovadora, creativa y comprometida con su país, su cultura, su costumbre con su idiosincrasia, para sentirse orgulloso de ser un paraguayo útil a su país, a su comunidad y a su familia, de esta forma las universidades cumplirán un rol importantísimo en el desarrollo y tendrá participación directa en el bienestar y progreso de sus egresados y de su entorno.-

El compromiso mayor que tiene que interpretar la Universidad - Johnny Hernan Flick Hamman

¿Cuál es el compromiso mayor que tiene que interpretar la Universidad hoy en día?

MAYOR PROFUNDIZACIÓN EN EL DEBATE:

El grave problema social, cultural, económico y de otras índoles, que atraviesa la sociedad de hoy en día, es en gran medida responsabilidad de una falta de mayor profundización en el debate por parte de la Universidades.

Las Universidades se encuentran todas inmersas en un mundo de tecnicismos y de profesionalismos, pasando a segundo plano -para no decir al olvido- la formación del conjunto integral del ser humano, como parte de la sociedad; y ello lleva al problema de tornar difícil y hasta complicada la relación de los actores en la sociedad, así por ejemplo un profesional en la medicina actualmente casi no posee temas en común de conversación con un profesional del derecho, o viceversa.

Así, debemos pasar a analizar del porqué de esa falta de profundización en el debate; y los que estamos en una Universidad podemos decir que el primer y más grave problema con que se tropieza es la escasa, ligera, o casi nula preparación con que llegan a la Universidad los actuales estudiantes, y todo esto producto de la mayoría de las escuelas y los colegios de todo el País.

Empezando por las autoridades nacionales, y pasando por la prensa, todos los sectores tratan de echar la responsabilidad del nivel de profesionalización en las Universidades –cuya responsabilidad en gran medida no puede ser evadida, con eso concordamos-, pero nadie se refiere o analiza sobre el nivel de egreso de los estudiantes de las escuelas y los colegios, y el nivel con el cual acceden los estudiantes a las Universidades.

Los egresados de los colegios llegan a la Universidad con una deficiencia total de capacidad de lectura comprensiva, y muchos de ellos con dificultades hasta para la lectura, con una paupérrima comunicación oral y escrita; todo lo cual le hace difícil a nuestras Universidades lograr una profundización en el debate.

Viendo nuestra realidad nacional, tenemos un muy escaso presupuesto destinado a la Educación Universitaria, hecho por el cual la mayoría de las Universidades del País son privadas, y al no existir un marco general de exigencia de nivelización, resulta difícil y hasta complicado para algunas Universidades implementar un “curso probatorio” o “de nivelización”, ya que si no es exigencia de todos, justamente estos estudiantes con esas grandes deficiencias antes citadas –que son la gran mayoría- no acudirán a las Universidades con dichas exigencias.

Por ello, a los efectos de lograr un mayor nivel de nuestras Universidades, y por ende de nuestros egresados universitarios, resulta urgente y necesario la implementación de un sistema nacional obligatorio de nivelización en materias básicas y mínimamente necesarias para un estudiante universitario e integrante de una sociedad, algo semejante al vestibular utilizado en Brasil, que es un tradicional examen de ingreso tomado por las universidades brasileñas a fin de seleccionar candidatos para las vacantes ofrecidas, y se trata de una prueba que evalúa los conocimientos adquiridos tanto en la escuela primaria como en la secundaria1. Aunque muy criticado por algunos sectores, resulta de extrema utilidad a los efectos de exigir a los estudiantes de hoy día de las escuelas y los colegios de que estudien en serio sus lecciones.

Dicho sistema podría ser implementado por una legislación que exija a los estudiantes y a las Universidades que para el ingreso a estas últimas, que los estudiantes deben haber pasado y aprobado un sistema de nivelación, que podría ser cursado y realizado en cualquier agencia o universidad habilitada para el efecto. Lo cual serviría como una suerte de control sobre la formación que se está brindando en nuestros colegios.

Logrando así el acceso a las universidades de nuestros estudiantes con las mínimas capacidades, la Universidad podrá ir implementando una educación con mayor profundización en el debate de cuestiones vitales de la sociedad, formando ciudadanos con capacidades amplias de debate y de discernimiento, formando una cultura crítica, a fin de mejorar la convivencia y el relacionamiento entre todos.

Como ya lo dijera en párrafos anteriores, nuestras universidades están muy avocadas en la formación profesional técnica de los universitarios, dejando totalmente de lado la formación integral del ciudadano, sin realizar una seria incursión en las capacidades básicas de convivencia e integración. Asimismo, observando el modelo nacional de acreditación, implementado por la ANEAES, podemos observar que lo que pretenden y hacen contar son mayoritariamente cuestiones documentales y edilicias, dejando en segundo plano la verdadera formación y educación que están brindando las universidades a las cuales se encuentran evaluando.

En conclusión; tenemos una serie de problemas sociales, las cuales se encuentran agravando a medida que pasa el tiempo, y la verdadera solución de dichos problemas no se encuentra en la mayor o menor repartija de tierras o de fondos sociales, sino en la educación, en la educación de nuestro pueblo, la cual debe empezar por abajo, o sea, desde el nivel inicial, pasando por el básico y la secundaria, para poder lograr una verdadera revolución educativa en las universidades de nuestro País, implementando y brindando mayores capacidades con los avances tecnológicos –la cual se encuentra prácticamente huérfana en la educación paraguaya-, profundizando y revitalizando los valores –que se encuentran prácticamente a la deriva actualmente en nuestra sociedad, con cambios profundos, y una gran pérdida de valores-, implementando un debate serio, respetuoso entre todos los actores de la sociedad; y por sobre todo, recuperar la capacidad del dialogo perdido en estos días –y más aún con una mala utilización de los medios tecnológicos, como ser el chat, que es cuestión de otro amplio debate-, la capacidad de interacción en la sociedad por este medio tan antiguo como la humanidad misma.


YONNY HERNAN FLICK HAMANN
MAESTRÍA EN DOCENCIA Y GESTIÓN UNIVERSITARIA
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE ENCARNACIÓN (UNAE)

1 http://es.wikipedia.org/wiki/Vestibular

Trabajo Final - Laura Arévalos



El gran reto en el mundo de la enseñanza de hoy, es contar con nuevos planteamientos y con profesores competentes para los mismos.
Ante toda esta dinámica, el sistema educativo tiene un reto muy importante: Cuestionarse a si mismo, repensar sus principios y objetivos, reinventar sus metodologías docentes y sus sistemas organizacionales.
Tambien replantear el concepto de la relación alumno-profesor y el proceso de aprendizaje y los contenidos curriculares, además, revisar con juicio crítico los modelos mentales que han inspirado el desarrollo de los sistemas educativos.
Pero lo que se necesita actualmente son modelos dinámicos, susceptibles de servir en un sistema en constante movimiento, contemplando los cambios, siempre, de una manera apropiada para el aprendizaje que forme la educación para la vida, o para “aprender a ser, a hacer, a vivir, y a convivir .
El cambio debe ser una reconversión de los centros educativos, un cambio de actitudes y de planteamientos por parte de los educadores en el empeño responsable con sus alumnos. Asi la clave está en establecer de este replanteamiento un sentido y aportación en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Se está poniendo en evidencia una situación de crisis en los modelos que sustentan tanto la formación como la proyección profesional de los formadores. Las variaciones de conocimiento científico y de las estructuras sociales y culturales se están produciendo a un ritmo tan acelerado, que no están dando tiempo a la búsqueda y asentamiento de nuevos modelos y concepciones del entramado educativo. Este ritmo acelerado hace poco viables los planteamientos analíticos y prospectivos, por tanto lo que se necesita actualmente son modelos dinámicos, susceptibles de servir en un sistema en constante movimiento, contemplando los cambios, siempre, de una manera total. Nos enfrentamos a un nuevo marco teleológico que exige nuevos modelos pedagógicos.








Uno de los grandes retos para la educación del siglo XXI, son las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación, las cuales representan nuevos modos de expresión, y por tanto, nuevos modelos de participación y recreación cultural sobre la base de un nuevo concepto de alfabetización. La clave está en establecer su sentido y aportación en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
El uso de los medios de comunicación e información y las nuevas tecnologías en las prácticas pedagógicas es un recurso indispensable para desarrollar nuevas competencias en los estudiantes y acercarlos a las dinámicas del mundo contemporáneo. De ahí que, la Revolución Educativa se proponga mejorar los aprendizajes fomentando el uso de los medios electrónicos, la televisión, la radio, el cine, el video y el impreso en el aula de clase. Porque el reto es pasar de la enseñanza al aprendizaje y emplear los medios y las nuevas tecnologías al servicio de un nuevo modelo de aprendizaje. No se trata solamente de incorporar la tecnología como recurso para promover la educación o el desarrollo; son nuestra propia visión y acción educativas las que marcan la diferencia. En este sentido, maestros y maestras son estratégicos en el proceso.
Hay que aplicar en el aula las ventajas que ofrecen cada uno de los medios de comunicación e información en estos nuevos procesos de enseñanza-aprendizaje. Estamos ante el gran logro tecnológico de fines del siglo XX: la multimedialidad. En la llamada sociedad del conocimiento, de la revolución digital o de la era de las redes hay que sacar el mayor provecho a la integración de los distintos medios. Ya que vivimos un cambio fundamental en todos los aspectos de nuestras vidas. Y desde el punto de vista educativo, maestros y maestras tienen que asumir los desafíos del cambio y entender que los jóvenes perciben de otra forma, relacionada con la transformación definitiva de los medios tradicionales (impresos, radio y televisión) y la penetración de las nuevas tecnologías.
Por tanto a nuevas ignorancias hay que responder con nuevas alfabetizaciones. Y eso supone preguntarnos por el aprendizaje y la convivencia en un mundo globalizado. La exigencia es aprender a seguir aprendiendo y saber hacer con los nuevos recursos y aprendizajes en esta sociedad del conocimiento.

Universidad con Mirada más Realista de la Sociedad -Marlene Ramirez Alcaraz

UNIVERSIDAD CON MIRADA MÁS REALISTA DE LA SOCIEDAD


Entender e interpretar la situación actual de la universidad implica un ejercicio de reflexión que permita apoyarse en las tendencias actuales para proyectar el desarrollo del futuro.

El desarrollo de toda universidad es normalmente una síntesis de fenómenos internos y externos. Dicha síntesis se expresa en aspectos tales como la malla curricular, la formación docente, la investigación, la extensión, el bienestar y el desarrollo administrativo financiero.

En lo interno el estado actual de la institución es el resultado de la tradición de trabajo académico y administrativo que se ha venido desarrollando y que normalmente se caracteriza por la ausencia de políticas explícitas que casi siempre son reemplazadas por directrices de trabajo que surgen de las labores cotidianas y las necesidades del momento.

Por otro lado toda institución educativa es indirectamente influenciada por los cambios económicos, políticos y sociales que ha sufrido el país en las últimas décadas.

En este sentido toda institución educativa debe estar al tanto de las tendencias no solo del mercado, sino del desarrollo e innovaciones del conocimiento, a la transformación de la sociedad, a las incidencias de un mundo globalizado que plantea nuevos retos y amenazas paro que a la vez presenta enormes y significativas oportunidades.

El campo de formación de docentes es un aspecto que se ha tenido abandonado en nuestras universidades. Lo poco que se ha realizado en este terreno no pasa de ser un conjunto de eventos aislados sin ningún nexo con los avances pedagógicos recientes. En general pude afirmarse que algunos docentes carecen de formación pedagógica en el desarrollo de su que hacer, lo cual afecta la calidad de los procesos de enseñanza – aprendizaje y las relaciones docente – estudiante – conocimiento.

Otro aspecto que ha sido aplazado en el desarrollo de las instituciones ha sido la investigación. Dicha actividad tradicionalmente se ha reducido a los trabajos de grado de los estudiantes.
Las instituciones de educación superior apenas empiezan de modo incipiente a incursionar en proyectos institucionales e interinstitucionales que requieren de la vinculación de docentes a la actividad investigativa y de la asignación de recursos tecnológicos y financieros a la investigación.

En esa perspectiva muchas universidades han decidido crear nuevas estructuras de investigación con el fin de fortalecer dicha actividad y responder a las demandas que hace la sociedad en ese sentido.

La proyección social es otro aspecto clave en el desarrollo de una institución de educación superior. Esta función no ha sido ni muy amplia ni muy explícita en nuestra sociedad y en muchos casos se asocia con las prácticas de los estudiantes en las cuales prima más el interés académico descontextualizado de las demandas sociales de la comunidad.

La sociedad actual es conocida como la sociedad de la comunicación y de la información. Tanto la una como la otra están presentes e inciden en todos los ámbitos de la vida, gracias al desarrollo de nuevas tecnologías. Son estás las nuevas fuerzas que mueven e impulsan el desarrollo de la sociedad moderna y que generan nuevos retos para la universidad en todo cuanto se refiere a la producción, circulación y uso del conocimiento y en su utilización e incorporación al sistema productivo. Todo esto demanda un replanteamiento de las funciones y estructuras de la sociedad.

En este contexto, cabe destacar el papel fundamental de la tecnología en cuanto facilita la interconexión entre países, con lo cual contribuye a romper fronteras, a globalizar el conocimiento y la cultura con todo lo que ello significa en lo político y en lo económico.

El paradigma de la globalización suele asociarse con lo económico, pero no hay que olvidar otras dimensiones como la política y la cultural que condicionan las relaciones entre estados, en el reordenamiento de las organizaciones y en la tendencia cada vez más fuerte hacia la privatización de los servicios.

De lo anterior, se desprende la necesidad de los países de fortalecer sus sistemas educativos, de formar ciudadanos con una visión amplia del mundo y profesionales competentes en el campo de la información, de la ciencia y de la tecnología.

Todo lo anterior demanda una mejor calidad de los sistemas educativos y un profesional más versátil y más competitivo.

La institución universitaria debe reorganizarse en tres aspectos fundamentales:

-Su relación con el conocimiento, su modo de producirlo, de trasmitirlo, de apropiarlo, de almacenarlo, de divulgarlo y de incorporarlo en forma productiva al sistema. Todo ello tiene que ver con prácticas pedagógicas, con estrategias investigativas, con la formación de nuevas actitudes, aptitudes y talentos en el egresado que lo hagan emprendedor, versátil y competitivo.

-La globalización exige unos lazos cada vez más estrechos entre la universidad y el sector productivo con fines de apoyo y de beneficio mutuo.

-Con relación a la sociedad civil la universidad tiene que seguir siendo un referente de formación de ciudadanos con valores sólidos, con una visión amplia y positiva del mundo, con actitud emprendedora, con sensibilidad social y con una perspectiva crítica.

La universidad testigo está llamada a ser sustituida por una universidad protagónica, capaz de dinamizar procesos de cambio, abrir espacios de movilidad social y económica, conformar espacios de discusión y ser factor de convivencia y motor de progreso.

En este sentido la universidad de hoy debe integrarse en forma dinámica y productiva al desarrollo cultural, político y socio - económico de la sociedad y trascender el simple concepto de sistema económico productivo.
Si el país se decide a formular políticas claras, precisas y de largo plazo en materia de educación superior tiene que retomar una serie de principios básicos que deben sustentar cualquier política sobre la materia. Veamos algunos de ellos:

La educación es el instrumento idóneo para enfrentar los desafíos del mundo moderno y para lograr una sociedad más justa; el progreso social, cultural y económico; la identidad cultural, la creación de tejido social, la paz y la convivencia.

El conocimiento es un bien social que puede ser generado, transmitido, apropiado, divulgado, incorporado y recreado en beneficio de la sociedad.

Toda sociedad moderna competitiva debe apoyarse en estructuras y estrategias educativas ágiles y flexibles.

Debe adoptarse el concepto de educación permanente para cualquier persona en cualquier etapa de su vida.

La educación moderna debe ofrecer una formación integral que favorezca el desarrollo personal, la autonomía del individuo, la socialización del conocimiento y el fortalecimiento de valores individuales y colectivos.






Marlene Ramirez Alcaraz.



Trabajo Final - Guillermo Gonzalez Groff

En el trabajo anterior, ante la pregunta: ¿Cuál es el compromiso mayor que tiene que interpretar la universidad hoy en día?, la respuesta que encontré más acertada, fue la de enseñar a pensar, no “qué” pensar (enseñar “qué” pensar es propio de un sistema tiránico); a concebir ideas propias, dejando de lado las concepciones equivocadas, que en la mayoría de las ocasiones no se ajustan a nuestra realidad como paraguayos.
Consideré que el compromiso mayor de la universidad hoy en día consiste en ayudar a la revolución mental de los jóvenes, trayendo esa revolución la capacidad de desafiar al sistema y con ello ayudar a un devenir más acorde al sentimiento de superación y bienestar que tenemos todos.
En las universidades de hoy, en vez de permitir a los alumnos crecer y concebir ideas propias, o por lo menos criticar y comprender las ideas esbozadas por otros, se los estructuraliza, se los encuadra dentro de lo que debe ser, o de lo que deben aprender de la materia, no importando nada más que eso, dejando a los alumnos a la deriva en cuanto a demás conocimientos. En gran medida, la responsabilidad de tamaña aberración recae de forma exclusiva en los profesores y en la propia Universidad.
Ahora bien, ¿están los profesores universitarios preparados para tomar el rol que hoy le impone la historia, la necesidad de sacar a un país adelante, cultivando la mente de un joven con ideas revolucionarias, propias y puras?
Sin dudas la respuesta es monosilábica, NO!
Entonces, ¿cómo pensar siquiera en comenzar una revolución educativa a nivel terciario, si la mayoría de los profesores quienes son los encargados de cultivar las ideas revolucionarias no están preparados?
¿Cómo pretender sacar adelante a un país, sabiendo que el conocimiento es el mayor commodity a nivel mundial (2/3 de la riqueza a nivel mundial es hoy conocimiento), si los profesores mismos no son capaces de ver más allá de los conceptos propios de su materia, teniendo una miopía conceptual?
Al plantearnos estas preguntas es sin duda donde nace la necesidad de una AUTOCRITICA DOCENTE. La autocrítica entendida como la capacidad de distinguir los propios defectos y de, enfrentándolos, proponerse como fin último de la docencia, superarse a sí mismo, para que éstos no se sigan repitiendo. Es la capacidad de auto evaluarse y de ser sincero con uno mismo, admitiendo que nadie es superior a los demás y que todos tenemos errores, imponerse y superar obstáculos es donde radica el centro de la autocrítica y deseo de superación, por lo que debemos esforzarnos para ser mejores y así, con la autocrítica, se puede ir madurando cada día más.
Esa capacidad de reconocer los errores, las falencias y de repararlos con una constante educación, con autoevaluaciones, con autogestión, es sin duda el inicio de la larga travesía por la que deben pasar los profesores a fin de situarse en el lugar que hoy la historia les impone.
No puede un educador universitario, encargado de cultivar mentes lozanas, presentarse ante los jóvenes con una clase rígida, estructurada, acartonada, limitada a conceptos básicos de su materia, sin tomar importancia del vacío mental en el que encuentran y probablemente estén dejando en sus alumnos.
Ahora bien, una vez que tengamos a los profesores universitarios listos para enfrentar el desafío de cultivar mentes jóvenes, una vez que la AUTOCRÍTICA DOCENTE sea una constante en todas las universidades del país y que se tenga zanjada esta deficiencia, nacen nuevas interrogantes:
¿Qué van a estudiar los jóvenes? ¿Cuáles deberían ser las carreras a abrirse próximamente? ¿Cuáles son las carreras ya existentes que necesitan una mayor inversión, intervención, infraestructura, mayor ayuda con investigaciones científicas?
En ese contexto de ideas, se gesta necesariamente la imperiosa necesidad de tener UNIVERSIDADES CON MIRADAS MAS REALISTAS DE LA SOCIEDAD.
No es un secreto que las universidades, a más de ser en su gran mayoría elitistas, tienen una mirada hacia la sociedad que no se ajustan con la nuestra realidad diaria.
Las materias que se desarrollan en las aulas universitarias en su gran mayoría son propias de otras épocas o de otras culturas que, al no adecuarse a la nuestra, a nuestro tiempo, necesariamente devienen inservibles, infecundas.
Si desde la universidad no se otorga el apoyo, y no se gestiona la creación de carreras que sean propias para el desarrollo nacional o que estén dirigidas a ayudar al crecimiento de las industrias ya establecidas en nuestro país, evidentemente se está dejando de lado el enorme poder del conocimiento, que, en vez de ser aplicado a nuestra realidad, en algunos casos simplemente se lo exporta.
La universidad debe ser el lugar donde bullan las ideas, el semillero de las élites que propongan soluciones razonables para los problemas de siempre.
La absoluta desconexión del mundo académico con el mundo real convierte todo el proceso de la educación superior en un mero trámite administrativo para la provisión de un certificado, que apenas garantiza que su portador abonó en tiempo y forma todas sus cuotas (Luis Bareiro, Domingo 05 Agosto 2012, Blogs UltimaHora.com)
Si la universidad no se enfoca en nuestra realidad social, teniendo una idea conteste con lo que pasa día a día nuestro país, pasa de ser un lugar donde pueden solucionarse nuestros problemas a ser, en algunos casos, una simple productora de bienes para exportación, o en su defecto, profesionales mediocres.
El día en que la universidad tome en cuenta que el rol principal que tienen que cumplirse en sus aulas es la revolución mental, la capacidad de hacer nacer en los jóvenes las ideas propias, la capacidad de la crítica constructiva, que tengan una visión más realista de la sociedad, enfocando las carreras y las investigaciones científicas hacia la solución de problemas cotidianos y nuestros, y que los profesores universitarios tengan la autocrítica docente como una constante mínima para poder cultivar mentes fértiles, recién ese día podremos señalar como el inicio de la revolución educativa en Paraguay.
Revolución educativa que no solo se hace necesaria, sino que se constituye en el único camino a seguir para construir un país pujante, con visión de futuro, el país en el que nos merecemos vivir.
Sin embargo, debemos ser conscientes que este proceso de revolución educativa será un proceso de mediano plazo, debiendo desde ahora imponerse, tanto desde el Estado, como desde las propias cúpulas universitarias, las políticas educativas necesarias que propicien la investigación científica para la solución de problemas cotidianos, apoyados por una fuerte inversión económica.


Guillermo González Groff
CI 3.276.096